Mujeres con Amaranto

Mary Eugenio Abraham Tapia: Productora de Amaranto

Lo más bonito para mi es transformar mi propia semilla. Es algo que me llena.

 

Irma Rosales Ojeda: Promotora Local

En las comunidades... es un poco difícil para los hombres que una mujer salga adelante, o más que ellos. Eso es un obstáculo muy grande que me ha tocado. La verdad creo que si lo he superado.

 

Grecia Sandoval Serra: Miembro de Grupo de Transformación

Nunca te debes de dar por vencida. No debes de decir "No, es que yo no puedo. No, es que debo de estar bajo el mando de alguien," sino que tú puedes seguir adelante. 

 

Gloria Sandoval Serra: Miembro de Grupo de Transformación

Las mujeres también tienen derecho a apoyar y a colaborar, no solamente los hombres. Es importante que ellas [las mujeres] opinen para que den su punto de vista.

 

Alma Eliza Ortiz Santos: Promotora Comunitaria

Nada es imposible. Queriendo si se puede salir adelante.

 

María de los Angeles Ortíz Hernández: Miembro de Grupo de Transformación 

La participación de las mujeres es muy importante porque somos un ejemplo en que no solamente los hombres pueden trabajar y pueden salir adelante sino que también las mujeres. Tenemos que ver por nuestras familias y por nuestros hijos, y creo que eso nos motiva a más a que queramos participar y trabajar para nosotras mismas y para el bien de nuestra comunidad. 

 

Aracely Hernandez Zarate: Promotora Local

Que el empoderamiento y el amor al campo logrará que las mujeres mejoremos las condiciones de vida de alimentación de nuestras familias.

 

Échale un vistazo a este documental que presenta a algunas de estas mujeres increíbles:

 

 

Florentina Hernandez

Promotora Comunitaria Anterior

"Trabajé con Puente durante dos años, y aprendí mucho de colaborar estrechamente con las comunidades. Me gusta el trabajo de Puente porque la metodología que utilizan es muy participativa.

Una de las partes del trabajo que me gusta mucho, es cuando se trabaja desde una perspectiva de género. ¿Por qué? Porque sabemos que las mujeres son las que pasan más tiempo con los niños y les dan de comer, y las mujeres somos las que sufrimos más los resultados de los problemas ambientales. Las mujeres somos las que tenemos que ir muy lejos para encontrar agua y la leña para poder producir nuestros propios alimentos. Por lo tanto, cuando estamos involucradas en el tema de la producción, esto nos hace más independientes, por lo que ahora podemos ir en busca de recursos y tener otras alternativas para satisfacer nuestras necesidades alimentarias.

Siento que la confianza en mí misma ha mejorado y me siento capaz de involucrar a otros jóvenes en el programa mediante la generación de espacios para el pensamiento crítico, la facilitación de talleres de sensibilización sobre el medio ambiente, la motivación a grupos comunitarios, y su incorporación en el trabajo a Puente." 

Flor recientemente ganó una beca altamente competitiva para jóvenes indígenas para estudiar su maestría. Actualmente se encuentra en Costa Rica estudiando agricultura sustentable y desarrollo rural.

 

 

Alma Ortiz

Madre y Mujer Emprendedora de Amaranto

"A través de los talleres de Puente hemos aprendido que el amaranto es nutritiva para los niños y las familias, ya que es una buena fuente de vitaminas, proteínas, y contiene muchos nutrientes.

Sembramos amaranto y comemos las semillas y las hojas en la época de lluvias. La gente nos pregunta "¿por qué el amaranto?" y les decimos que nuestra experiencia ha demostrado que el amaranto realmente ayuda a los niños desnutridos. Al final del día somos responsables de proporcionar una alimentación saludable para nuestros hijos."

Alma forma parte de un grupo de jóvenes madres solteras en una zona marginada de la Mixteca que ha participado en el programa de Producción y Consumo y Economía Social de Puente. Comenzaron una microempresa hace dos años para transformar el amaranto y crear productos nutritivos a nivel local, y están utilizando los ingresos adicionales para mantener a sus familias, ofrecer una opción de empleo en sus comunidades, y ofrecer una alternativa a la migración. Su grupo "Yukunama" recibió fondos de la CDI para la construcción de un centro de producción y han aumentado las ventas de sus productos.

 

 

Don Maximiliano

Productor de Amaranto

"Mi nombre es Maximiliano Ángel Mendoza y soy de San Andrés Zautla. Nací en 1919 y tengo 93 años de edad. Hace unos años, leí en una revista que los astronautas estaban trayendo el amaranto al espacio, así que decidí plantarlo yo mismo. A través de talleres de capacitación y de Puente, ahora cultivo amaranto con fertilizantes orgánicos y cosecharé media hectárea de amaranto este año.

El amaranto era una planta nutritiva consumido por nuestros antepasados, por lo que me parece extraño que nos  hayamos detenido en plantarla durante muchos años. Me explico, cuando los españoles llegaron a nuestro pueblo ya no se nos permitieron sembrar el amaranto. Esta planta era muy importante para la gente de esa época para asegurar alimentos nutritivos para sus hijos. Ahora la planta está experimentando un renacimiento aquí en México y por eso, a los 93 años de edad, estoy enamorado del amaranto. Cuando yo era joven mis padres trajeron alegrías a casa, una delicia hecho con amaranto. Mis hermanos y hermanas y yo anticipábamos el regreso de mis padres desde el mercado con alegrías. Planeó continuar sembrando el amaranto con tanto amor y cuidado como lo hicieron nuestros antepasados, porque quiero que mis hijos y nietos tengan las opciones nutritivas que nuestros antepasados ​​nos han dado.

Yo participé en un intercambio de productores de amaranto con Puente, que me dio una gran cantidad de entusiasmo y energía para sembrar el amaranto. Muchos agricultores y jóvenes están sembrando el amaranto, y debemos apoyarlos para que todos  no dejemos la siembra de amaranto. Tenemos que seguir convenciendo a nuestros vecinos sobre la siembra de amaranto porque es el alimento del futuro." 

El verano pasado, Don Max recibió un "regalo de la naturaleza," ya que las semillas de su última cosecha de amaranto cayeron al suelo y se germinaron así mismas, creciendo rápidamente debido a las lluvias antes de lo habitual. Don Max obtuvo 20 kilos de grano de este "regalo de la naturaleza." A través de talleres en las cuales ha aprendido a cultivar e incorporar el amaranto en su dieta diaria, ha aumentado las oportunidades de alimentación para toda su familia y ahora puede vender la cosecha extra para ayudar con los gastos familiares.